La Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas reúne a organizaciones indígenas y de la sociedad civil con el propósito común de proteger permanentemente 35 millones de hectáreas de bosque, hogar de más de 30 naciones indígenas y una biodiversidad incomparable.
La misión de las Cuencas Sagradas es de suma relevancia en términos (i) ecológicos, dado que los bosques amazónicos son fundamentales para el funcionamiento del sistema climático y la conservación de la biodiversidad a nivel global; (ii) sociales, debido a la interrelación entre la salud del ecosistema y la supervivencia de pueblos y comunidades, tanto indígenas como no indígenas; y (iii) económicos, por los servicios y contribuciones que el bioma ofrece para el desarrollo de actividades productivas a nivel regional y global.
No obstante, la Amazonía y sus Cuencas Sagradas están en constante amenaza y riesgo debido a las políticas y omisiones del Estado, que provocan la afectación del ecosistema y la desintegración de las comunidades.
A continuación, las organizaciones de la Alianza Cuencas Sagradas presentan una lista de amenazas que enfrenta el territorio, que no es exhaustiva, en solidaridad con las comunidades y pueblos. Esta lista busca dar a conocer la situación en el territorio de las Cuencas Sagradas y hacer un llamado a las autoridades pertinentes.
1. Carreteras que transgreden y desintegran el territorio: Arbitrariamente, tanto el Estado de Perú como el de Ecuador han impulsado proyectos viales en territorios de pueblos indígenas en la Amazonía, incumpliendo, en muchos casos, las normativas que exigen el desarrollo de procesos de consulta previa y estudios de impacto, especialmente en zonas de elevada fragilidad y relevancia para la conservación de la biodiversidad y fuentes de agua. Los pueblos y nacionalidades indígenas rechazan su construcción, pues conocen los impactos negativos e irreversibles de las carreteras en zonas remotas, como el fomento de economías ilegales que resultan ser las principales beneficiadas. Por ello, las naciones proponen otros medios para mejorar su movilidad y exigen cambiar la visión sobre la interconexión vial en la Amazonía. Tal es el caso de la Nación Shawi y Kukama, que rechazan las carreteras Moyobamba-Balsapuerto y Yurimaguas-Lagunas, respectivamente.
2. Explotación y exploración petrolera: La industria petrolera tiene un historial de devastación, contaminación y muerte en la Amazonía de Ecuador y Perú. Por ello, las naciones Achuar, Wampis y Chapra buscan frenar la reactivación del lote 64 por parte de la empresa estatal Petroperú, en la provincia de Datem del Marañón, Loreto. La creación de este lote se realizó sin cumplir con la consulta previa, y actualmente se insiste en conseguir de manera irregular actas firmadas por actores que no viven en la zona para alegar una supuesta licencia social. Además, la empresa estatal promociona la exploración de más de 30 nuevas áreas petroleras sobre reservas naturales, reservas indígenas y el territorio de las naciones indígenas de manera inconsulta, lo que traerá más contaminación y desintegración social. En Ecuador, el Estado no cumple con su promesa y la decisión ciudadana nacional de desmantelar la infraestructura petrolera del Bloque 43 ITT en el Parque Nacional Yasuní y rechaza la incorporación de las organizaciones indígenas en la Comisión creada para dicho fin.
3. Expansión de la frontera minera: Los pueblos y nacionalidades amazónicas se han visto amenazados por la arremetida de la minería, frecuentemente respaldada por los gobiernos nacionales y sin los debidos procesos. En Ecuador, en la provincia de Morona Santiago, el pueblo Shuar Arutam (P-SHA) defiende su territorio de la llegada de una empresa canadiense que, con el apoyo del gobierno, ha logrado ingresar y dar inicio a un proyecto que causa fraccionamiento interno y afecta los derechos colectivos y de la naturaleza, ambos consagrados a nivel constitucional. El P-SHA busca que sus territorios sean declarados libres de minería metálica y la suspensión de las actividades mineras existentes. En Perú, la Nación Shawi también se encuentra en defensa frente a la empresa First Quantum Minerals, que ha solicitado once concesiones mineras que se superponen a su territorio y afectan de manera directa a 20 comunidades y la cabecera del río Cachiyacu en el distrito de Balsapuerto, región de Loreto. La empresa, acompañada por el gobierno, ha incumplido la legislación al no realizar el debido proceso de consulta y asegurar el consentimiento de los pueblos.
4. Actividades extractivas ilegales y delictivas en contra de la naturaleza y los derechos colectivos: El incremento descontrolado de las actividades extractivas y economías ilícitas (como la minería ilegal, narcotráfico, trata de personas, tráfico de maderas y tierras) invaden los territorios indígenas y ponen en peligro la vida de las personas y ecosistemas, afectando de manera especial a las naciones de las cuencas de los ríos Santiago, Marañón, Cenepa, Saramiriza y Napo.
5. Desprotección y afectación de territorios de amortiguación y reservas indígenas: Las reservas para la protección de los Pueblos Indígenas en Situación de Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI) están amenazadas en Ecuador y Perú. En Ecuador, el gobierno debe asegurar el respeto del territorio integral Waorani-Tagaeri-Taromenane, lo que implica cumplir de inmediato con el mandato popular que establece el cierre de la actividad petrolera en el Bloque 43 del Parque Nacional Yasuní. En Perú, es clave avanzar en la creación de la Reserva Indígena Napo-Tigre, que lleva mas de 20 años de tramitación, lo que agrava la afectación del ecosistema. Asimismo, en Madre de Dios, el territorio donde habitan los pueblos aislados Mashco Piro, Yora y Amahuaca se encuentra altamente amenazado por la extracción desmedida de madera (legal e ilegal) y la apertura ilegal de caminos forestales. El Estado peruano ha dejado en suspenso la culminación del proceso de ampliación de la reserva indígena, aspecto vital para su protección y para evitar las masacres entre aislados y madereros.
6. Apropiación y usurpación de territorios: El avance de iglesias, grupos y sectas religiosas en los territorios amazónicos sigue impactando las costumbres, culturas y la vida de las comunidades. Actualmente, el Pueblo Kichwa del Pastaza (PAKKIRU) en Ecuador se encuentra en conflicto con la secta denominada Estado de Kailasa, que busca apropiarse de su territorio, y en Loreto, Perú, la Alianza Cristiana Monte Horeb está invadiendo a las naciones Awajún y Shawi.
7. Pérdida de la tierra: Las Naciones y pueblos indígenas de Perú se ven amenazados por la falta de reconocimiento de sus personerías jurídicas y territorios integrales, por parte del Estado. Un aspecto fundamental para su supervivencia y gobernanza efectiva.
8. Abandono del Estado y falta de acceso a la educación: Las naciones indígenas de Datem del Marañón y Alto Amazonas en Perú se encuentran en una situación de abandono y desprotección, sin acceso a un sistema de educación digno que permita una educación integral, intercultural y bilingüe (EIB). Además, infantes y adolescentes se han visto expuestos a violencias dentro de centros educativos, hechos que requieren de acciones legales y procesos administrativos como separar a los docentes responsables para que no repitan posibles vulneraciones en otras regiones.
9. Abandono y descuido de los defensores: Tanto en Perú como en Ecuador, los defensores de los derechos humanos en asuntos ambientales están siendo criminalizados, perseguidos y amenazados por proteger sus territorios y medios de vida.
Desde el corazón de la Amazonía, las organizaciones que conformamos las Cuencas Sagradas nos solidarizamos entre pueblos, en la resistencia diaria de un sin número de amenazas y la desidia de los Estados. Hacemos un llamado a la unidad en defensa de nuestra casa común, la Amazonía.