Black gold on the Sasipahua basin

By Lorena Mendoza Egúsquiza


“Una noche Clauví reposó en la ribera del río para aliviar el calor que los más de 40 grados que lo agobiaban. No temió toparse con alguna boa, pues solo sería un breve chapuzón. Entró medio cuerpo al agua y se tumbó sobre la arena. La luz de la luna y las estrellas iluminaron su rostro junto al inmenso barullo del monte. De repente, Clauví sintió ardor en la piel, notó que su ropa se destruía, y que una sustancia negra brillante lo cubría. Trató de limpiarse, pero al tocar sus piernas, trozos de su piel se desgarraron y quedaron en sus manos. Sangre… sangre, agua negra y sangre.”

La historia de Clauví parece una pesadilla. Sin embargo, el agua negra que viaja a través de los ríos e invade los cuerpos no es ficción: es un derrame petrolero. Ubiquémonos en la Amazonía peruana, entre los departamentos de San Martín y Loreto, luego de viajar una hora en avioneta desde Yurimaguas hacia San Lorenzo, y de navegar una hora más a través del Marañón hasta llegar a la cuenca del Sasipahua. Allí, donde sobrevivir es tener que beber agua burbujeante, envenenada, de un río que fue escenario de un derrame petróleo hace más de 2 años, y que en el 2025 aún deja rastros del crudo en la boca y la nariz de quien visita esta comunidad.

“Olvídate, hermano, está difícil que se lleven los restos del crudo… Es que fue por corte, pues…”, eso fue lo que el agente comunitario de PetroPerú les respondió a Alex Noriega, kuraka de Sasipahua, cuando le preguntó si la empresa retiraría los barriles y sacos de tierra contaminada, que permanecen abandonados tras el derrame de crudo ocurrido el 19 de julio del 2022 en el Km 235 del Oleoducto Norperuano.

Si bien Petroperú llevó a cabo la remediación de la zona impactada, el proceso tomó demasiado tiempo. La licitación de la empresa encargada de la limpieza tardó más de cinco meses y recién en enero de 2023 comenzó la recolección y acopio de los residuos contaminados. Aún así, restos de crudo permanecen en la quebrada cercana, dejando huellas visibles del desastre.

Alex, el kuraka de Sasipahua, alertó sobre un nuevo incidente. Los guardianes de la comunidad habían reportado presencia de petróleo en el arroyo junto a los centro de acopio donde permanecen los residuos contaminados. Pronto gestionó que un comunero me guiara hasta el punto del derrame para registrar la situación. En el camino, la anormal baja de lluvias develó un paisaje lúgubre: una rivera extrañamente tornasol, restos de árboles negros y una melancólica calma en el río. Tras atravesar 90 minutos al Sasipahua, llegamos al primer punto de acopio: plásticos rotos, desechos de petróleo en sacos blancos y barriles fueron la bienvenida. Junto al abandono descrito, un gran claro llamó nuestra atención. No era un claro, era una chacra que se estaba abriendo para cultivar arroz. Sí, alguien estaba por cultivar arroz junto a donde se almacenan los desechos de un derrame.

El comunero que guiaba la ruta alertó que la lluvia estaba en camino, había que apurar el paso hacia el siguiente centro de acopio, pero los árboles caídos por la apertura de la chacra vecina dificultaron encontrar el sendero. Unas vueltas en círculo y un reencause posterior nos adentra dos horas en el monte para llegar al punto exacto del derrame. Inevitable no recordar el fuerte olor que se sintió al llegar. Nos pusimos guantes y mascarillas para acercarnos más.

La improvisada construcción se encontraba en completo colapsó: el techo estaba caído, los sacos blancos con tierra contaminada se hacían polvo, y varios barriles con el logo de castrol estaban expuestos a la lluvia y el sol. Metros más allá, descubrimos crudo en el piso: un barril había explotado y derramaba petróleo sobre el plástico que fungía como suelo de la construcción. Solo unos centímetros separaban al oro negro de la tierra. Si llegaran las lluvias, volverían a rociar el crudo sobre el monte, lo esparcieron nuevamente sobre la tierra y el agua, dejando que el veneno se disemine. Eso ya ha ocurrido, pues este marzo, el Sasipahua se desbordó, arrastrando el veneno petrolero y tiñendo las calles de la comunidad, afectando a la comunidad y a toda forma de vida a su alrededor.

Aquel día, al terminar el registro del daño, partimos de regreso con el cuerpo manchado de crudo, viendo a las niñeces nadar y jugar en el agua; a las abuelas lavar las yucas en la rivera; y los hombres brindar de un masato que escasamente es blanco. Viendo a un pueblo que grita por vivir, pero que, sin ser consultado, es presa de la industria petrolera corrosiva, inhumana y más que inmoral, que lo rotuló como zona de sacrificio y que no tiene vergüenza de preferir almacenar multas por fallar en remediar, en rehabilitar. Que no piensa en la población cuya vida jamás regresará.

Esta historia no es insólita, en la Amazonía es común, pero es tanto el olvido, que para ojos y oídos de un país centralista, lo parece. El crudo permanecerá manchando ese territorio, evidenciando que el Sasipahua y su gente están condenados a la muerte por vivir en uno de los territorios más prístinos del mundo. Por la explotación y la codicia de quienes rentan sobre la vida de otros.

Share

Kim Chaix

Supervisa las actividades clave de recaudación de fondos y comunicaciones de RFUS, liderando alianzas estratégicas y nuevas iniciativas. Anteriormente, fue Director de Virunga Fund, dedicada a la protección del parque nacional más antiguo de África, y fundó The Charcoal Project, centrada en proporcionar combustibles y tecnologías sostenibles en África subsahariana. Su carrera comenzó como productor de noticias y realizador de documentales de vida silvestre.

Belén Páez

Es especialista en Cambio Climático, la Amazonía y los derechos de los pueblos indígenas. Es Presidenta de la Fundación Pachamama y Coordinadora del Programa de Financiamiento Climático y Biodiversidad. Con 25 años de experiencia, ha liderado programas en economías forestales, ecoturismo, energías renovables, conservación de ecosistemas, derechos colectivos, justicia climática y salud materna e infantil. Es miembro de la junta de Protection International PI, el Fondo Ambiental Nacional de Ecuador FIAS, y del Science Panel for the Amazon SPA. Fue incluida en 2021 y 2024 en la lista de Los 100 Latinos Más Comprometidos con la Acción Climática.

Luis Canelos

Es un joven soñador que camina junto a los rukus y ayllus desde la base comunitaria. Su visión es fortalecer a las nacionalidades indígenas tanto dentro como fuera de sus territorios. Uno de sus sueños era convertirse en atleta; también tenía interés en las matemáticas y la antropología. Dejó su territorio para completar sus estudios superiores en la Universidad San Francisco de Quito y luego regresó a su comunidad para continuar trabajando por los pueblos y nacionalidades indígenas. Su recorrido organizativo comenzó en el cantón Arajuno, donde fue elegido presidente de la organización PAKKIRU. La misión de Luis es salvaguardar la selva para una mejor vida, y su visión es trabajar por el bienestar de las comunidades, manteniéndose fiel a sus ideales

Jamner Manihuari

Líder indígena de Perú, activo en la defensa de los derechos indígenas y ambientales. Es vice coordinador de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), que representa a más de 500 grupos indígenas en nueve países. Anteriormente, fue presidente de la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI-SL), donde promovió la protección de los territorios amazónicos frente a la minería ilegal y la explotación de recursos. Su liderazgo se enfoca en fortalecer la unidad institucional y enfrentar las amenazas ambientales en la Amazonía.

Olivia Bisa

Descendiente de las comunidades Chapra, Wampís y Achuar, es presidenta del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Chapra (GTANCH) en Perú. Con 34 años, es socióloga por la Universidad Andina Simón Bolívar y experta en Derechos Humanos, Poblaciones Indígenas y Cooperación Internacional por la Universidad Carlos III de España. Como una de las primeras mujeres líderes indígenas en la Amazonía peruana, también estudia Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Tecnológica del Perú. Es miembro de la junta directiva de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas, donde trabaja en la defensa contra los impactos ambientales y de salud de la extracción petrolera, oponiéndose al proyecto en el lote petrolero 64.

Elaine Shajian Shawit

Líder de la nacionalidad Awajún en la Amazonía peruana y actualmente preside la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI SL). Es la primera mujer en ser presidente de una base regional de AIDESEP. Anteriormente, fue presidenta de la Organización Regional de Pueblos Indígenas de Alto Amazonas (ORPASI). Ha trabajado en la defensa de los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas en las provincias de Datem del Marañón y Alto Amazonas, en Loreto, Perú, enfrentando diversos problemas territoriales, incluyendo los impactos de la actividad petrolera en la Amazonía.

José Esach

Presidente de la CONFENIAE y miembro de la nacionalidad Shuar. Defensor de la naturaleza y los derechos indígenas, ha sido un activista clave contra la minería en la Amazonía. En 2016 fue perseguido y en 2021 criminalizado por oponerse a las exploraciones mineras en su comunidad. Fue parte del Comité de Defensa Territorial del Bosque Protegido Kutukú Shaimi, del cual el 58% ha sido concesionado para minería. Como líder, lucha por la preservación de la selva amazónica, la defensa de los pueblos indígenas y soluciones sostenibles para frenar la deforestación.

Lolita Piaguaje

Es una destacada líder indígena de la Nación Siekopai en la Amazonía ecuatoriana. Anteriormente se desempeñó como Vicepresidenta de la CONFENIAE y actualmente trabaja como asesora técnica para la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas (ACSA). Está dedicada a la defensa de la selva amazónica y a la preservación del patrimonio cultural de su pueblo. A través de su labor, Lolita se enfoca en proteger las tierras ancestrales de amenazas como la deforestación y las industrias extractivas, y aboga por la integración del conocimiento indígena en la conservación ambiental y la incidencia global
[player id=1140]

Jorge Pérez

Líder indígena Murui. Actualmente, es el Presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la organización indígena nacional de la Amazonía peruana. Previamente a ello, completó su mandato como presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (ORPIO), que representa a 50,000 personas de 450 comunidades y 12 pueblos indígenas de la Amazonía peruana.

[player id=1133]

Wrayz Perez

Líder de la Nación Wampis con una larga trayectoria en la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas de Perú. Actualmente, es el coordinador territorial de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas en Perú. Posee el título de «Experto en Pueblos Indígenas, Derechos Humanos, Gobernanza y Cooperación Internacional» otorgado por la Universidad Carlos III de Madrid. Es el ex Presidente del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis y también es el Presidente de la Red Latinoamericana de Territorios y Áreas Conservadas por Pueblos Indígenas y Comunidades (TICCA)

[player id=1137]

Uyunkar Domingo
 Peas Nampichkai

Líder Achuar de Ecuador, tiene 30 años de trayectoria en el movimiento indígena. Es Presidente de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas y miembro de la CONFENIAE. Cofundó la Escuela Viva de la Amazonía (EVA) en 2023 y la Nación Achuar del Ecuador (NAE), donde fue director de comunicación. También es co-fundador de la comunidad Achuar de Sharamentsa y su proyecto de turismo comunitario, además de ser cofundador de la organización binacional Achuar COBNAEP, que une a Ecuador y Perú.