Por Lorena Mendoza Egúsquiza
Esta semana, AIDESEP celebra 46 años de lucha en defensa de los pueblos y naciones de la Selva Peruana. Cada vez está más cerca el medio siglo de trabajo, y la resiliencia de esta organización es el resultado de décadas de esfuerzo sostenido por diversas dirigencias y equipos técnicos que, juntos, vienen construyendo parte importante de la historia de la gobernanza indígena en el país.
El desafío en la Amazonía es arduo y desgarrador. Hace falta temple para sostener la defensa de los derechos territoriales y de las voces cuyas libertades son limitadas cada vez más. Solo desde el 2020, al menos 35 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas por oponerse a actividades ilícitas como el tráfico de tierras, la deforestación y la minería ilegal. Además, las actividades legales como la explotación petrolera desencadenan amenazas y conflictos sociales que enfrentan negativamente a los pueblos. El peligro no se apaga, en este preciso momento, más personas defensoras continúan siendo amenazadas, mientras pocas voces gubernamentales asumen un compromiso real. Más lamentable aún, son casi nulas las instituciones que ejecutan medidas efectivas para garantizar el resguardo de sus vidas y de los derechos de estos pueblos.
Y la lucha no está solo en el territorio, también se disputa en el plano normativo. Durante los últimos años, la convulsión social y política ha favorecido intereses que coadyuvan al debilitamiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, tales como el derecho a la consulta previa, el derecho al territorio y la constante criminalización de las reservas indígenas respaldadas por la Ley PIACI. Ello, sin contar otras brechas que continúan alejando el acceso a una vida digna en los territorios: el acceso a la salud, a la educación y al reconocimiento gubernamental de los territorios integrales, de la personalidad jurídica y de otras herramientas de gobierno indígena.
El camino es largo, las y los líderes amazónicos lo saben. AIDESEP, junto a sus nueve bases regionales, no frenará esfuerzos por el bien común de los pueblos, comunidades y familias a las que representa. Persistir unidos, desde las formas propias y ancestrales de organización de los pueblos, ha sido y sigue siendo clave para el trabajo de esta organización.
Celebramos la valentía de las lideresas y líderes que caminan junto al trabajo de AIDESEP. de sus equipos técnicos y de sus aliados, para seguir articulando esfuerzos y avanzar unidos hacia la construcción de un Buen Vivir en armonía con la Madre Naturaleza.
Desde nuestra Alianza, les deseamos: ¡Felices 46 años, AIDESEP!