COP4: Fortaleciendo la gobernanza ambiental en América Latina y la Amazonía

Por Karla Maass Wolfenson, Coordinadora Agenda Incidencia Global ACSA

En un momento marcado por la crisis climática, la pérdida acelerada de biodiversidad y el aumento de los conflictos socioambientales, el Acuerdo de Escazú es uno de los instrumentos más importantes para la gobernanza ambiental en América Latina y el Caribe. Su próxima Conferencia de las Partes (COP4) no es solo una reunión más, sino un momento clave para identificar claridad y nivel de ambición de los países respecto del rol de los derechos de acceso y la protección efectiva de los territorios y de quienes los defienden.

El Acuerdo de Escazú es el primer tratado en el mundo que vincula derechos de acceso  (información, participación y justicia) con la protección explícita de las personas defensoras del ambiente, reconociendo que no hay gobernanza ambiental posible sin garantías para quienes sostienen esa defensa. Este vínculo no es menor en una región donde la violencia contra quienes defienden la tierra y los ecosistemas es sistémica y reconocida. América Latina es la región más peligrosa del mundo para quienes defienden el ambiente según reportes de Global Witness. Pero esta violencia no es aleatoria. Se concentra en territorios donde convergen intereses extractivos, alta biodiversidad y la presencia de pueblos indígenas y comunidades locales.

En este contexto, el Artículo 9 del Acuerdo de Escazú establece obligaciones claras: los Estados deben garantizar un entorno seguro y propicio, proteger y promover los derechos de las personas defensoras y prevenir, investigar y sancionar ataques en su contra. Este estándar marca un punto de inflexión en el derecho ambiental internacional, al reconocer que la defensa del ambiente es inseparable de los derechos humanos.

Un plan de acción que requiere determinación para avanzar

En la COP3, los Estados Parte aprobaron el primer Plan de Acción regional para la implementación del Artículo 9. Este instrumento, con horizonte al 2030, constituye una hoja de ruta inédita para abordar la situación de las personas defensoras en el mundo y la  región. Su rápida adopción, tras dos años de trabajo, da cuenta de la urgencia política del tema y de la presión sostenida de la sociedad civil y los pueblos indígenas. 

Sin embargo, el verdadero desafío radica en la implementación, y la COP4 será fundamental para evaluar los progresos realizados, en particular en lo que respecta al avance del diagnóstico regional, que permitirá comprender con mayor precisión dónde, cómo y por qué ocurre dicha violencia contra las personas defensoras, y por tanto, cuáles son las medidas de mitigación y reparación necesarias. Es aquí donde la discusión sobre el Acuerdo de Escazú se vuelve estratégica. No se trata solo de proteger a individuos, sino también de proteger los territorios donde se juega el futuro ambiental de la región. Reconocer esta dimensión territorial es fundamental para que el diagnóstico regional en discusión en la COP4 no sea un ejercicio descriptivo, sino una herramienta para orientar políticas de prevención, identificar zonas críticas y priorizar medidas de protección colectiva. Esta dimensión territorial se vuelve especialmente evidente en la Amazonía y requiere que los países amazónicos ratifiquen el Acuerdo a fin de  fortalecer la capacidad regional de respuesta ante la presión sobre los ecosistemas y los riesgos que enfrentan las comunidades.

Estudiantes de la Nación Shawi defienden su territorio frente a la Minería ilegal

Justicia ambiental: una oportunidad para avanzar hacia la prevención

Uno de los debates relevantes en la COP4 es el fortalecimiento del pilar de acceso a la justicia (artículo 8). Este apunta a establecer garantías para acceder a instancias judiciales y administrativas, así como a recursos efectivos, es decir, mecanismos que permitan reclamar y exigir derechos, impugnar decisiones y obtener respuestas oportunas ante daños o amenazas ambientales.

En el marco de la COP4, se espera avanzar en la discusión sobre cómo operacionalizar este pilar en la práctica. Esto abre preguntas clave sobre los mecanismos más adecuados para su implementación: si se requiere avanzar en la creación de espacios específicos de trabajo, como ocurrió en el proceso sobre personas defensoras, o si, en su defecto, es necesario explorar enfoques más integrales e innovadores, en coherencia con el Acuerdo de Escazú y sus principios de máxima participación e inclusión en la toma de decisiones.

En este contexto, la justicia ambiental en América Latina debe trascender hacia un enfoque con mayor capacidad preventiva. Este giro se alinea con desarrollos más recientes del derecho ambiental, que reconocen la necesidad de anticipar los daños antes de que ocurran. Esto abre una oportunidad para que los países fortalezcan mecanismos que permitan actuar tempranamente, mediante la posibilidad de cuestionar decisiones, exigir información, activar instancias institucionales y frenar intervenciones de alto impacto. En este sentido, fortalecer el acceso a la justicia no solo es una cuestión de reparación, sino también de anticipación y gestión de riesgos.

Una estrategia convergente: establecimiento de zonas de vida 

En el marco de la COP4, los países darán cuenta de sus planes de acción nacional o de sus hojas de ruta para la implementación del Acuerdo de Escazú. Es precisamente en este espacio donde el establecimiento de zonas de vida como estrategia prioritaria de acción se presenta como una oportunidad clave para avanzar en una implementación más efectiva, territorializada y coherente con los desafíos que enfrenta la región y garantizar los derechos de acceso.

Incorporar este enfoque en las hojas de ruta nacionales puede contribuir significativamente a fortalecer la protección de las personas defensoras, al focalizar esfuerzos en los territorios de mayor riesgo, y a orientar la acción pública hacia medidas de prevención, protección y gestión territorial más integrales y, permite avanzar con compromisos globales en materia de clima y biodiversidad.

En el contexto de la COP4, esto representa una oportunidad concreta para que los Estados pasen del compromiso a la acción, integrando enfoques territoriales que articulen la gobernanza ambiental, la protección de derechos y la transición justa. La inclusión de zonas de vida como parte de las estrategias de implementación no sólo fortalecería el alcance del Acuerdo, sino que también permitiría responder de manera más efectiva a la complejidad de las crisis que enfrenta la región.

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Kim Chaix

Supervisa las actividades clave de recaudación de fondos y comunicaciones de RFUS, liderando alianzas estratégicas y nuevas iniciativas. Anteriormente, fue Director de Virunga Fund, dedicada a la protección del parque nacional más antiguo de África, y fundó The Charcoal Project, centrada en proporcionar combustibles y tecnologías sostenibles en África subsahariana. Su carrera comenzó como productor de noticias y realizador de documentales de vida silvestre.

Belén Páez

Es especialista en Cambio Climático, la Amazonía y los derechos de los pueblos indígenas. Es Presidenta de la Fundación Pachamama y Coordinadora del Programa de Financiamiento Climático y Biodiversidad. Con 25 años de experiencia, ha liderado programas en economías forestales, ecoturismo, energías renovables, conservación de ecosistemas, derechos colectivos, justicia climática y salud materna e infantil. Es miembro de la junta de Protection International PI, el Fondo Ambiental Nacional de Ecuador FIAS, y del Science Panel for the Amazon SPA. Fue incluida en 2021 y 2024 en la lista de Los 100 Latinos Más Comprometidos con la Acción Climática.

Luis Canelos

Es un joven soñador que camina junto a los rukus y ayllus desde la base comunitaria. Su visión es fortalecer a las nacionalidades indígenas tanto dentro como fuera de sus territorios. Uno de sus sueños era convertirse en atleta; también tenía interés en las matemáticas y la antropología. Dejó su territorio para completar sus estudios superiores en la Universidad San Francisco de Quito y luego regresó a su comunidad para continuar trabajando por los pueblos y nacionalidades indígenas. Su recorrido organizativo comenzó en el cantón Arajuno, donde fue elegido presidente de la organización PAKKIRU. La misión de Luis es salvaguardar la selva para una mejor vida, y su visión es trabajar por el bienestar de las comunidades, manteniéndose fiel a sus ideales

Jamner Manihuari

Líder indígena de Perú, activo en la defensa de los derechos indígenas y ambientales. Es vice coordinador de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), que representa a más de 500 grupos indígenas en nueve países. Anteriormente, fue presidente de la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI-SL), donde promovió la protección de los territorios amazónicos frente a la minería ilegal y la explotación de recursos. Su liderazgo se enfoca en fortalecer la unidad institucional y enfrentar las amenazas ambientales en la Amazonía.

Olivia Bisa

Descendiente de las comunidades Chapra, Wampís y Achuar, es presidenta del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Chapra (GTANCH) en Perú. Con 34 años, es socióloga por la Universidad Andina Simón Bolívar y experta en Derechos Humanos, Poblaciones Indígenas y Cooperación Internacional por la Universidad Carlos III de España. Como una de las primeras mujeres líderes indígenas en la Amazonía peruana, también estudia Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Tecnológica del Perú. Es miembro de la junta directiva de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas, donde trabaja en la defensa contra los impactos ambientales y de salud de la extracción petrolera, oponiéndose al proyecto en el lote petrolero 64.

Elaine Shajian Shawit

Líder de la nacionalidad Awajún en la Amazonía peruana y actualmente preside la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI SL). Es la primera mujer en ser presidente de una base regional de AIDESEP. Anteriormente, fue presidenta de la Organización Regional de Pueblos Indígenas de Alto Amazonas (ORPASI). Ha trabajado en la defensa de los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas en las provincias de Datem del Marañón y Alto Amazonas, en Loreto, Perú, enfrentando diversos problemas territoriales, incluyendo los impactos de la actividad petrolera en la Amazonía.

José Esach

Presidente de la CONFENIAE y miembro de la nacionalidad Shuar. Defensor de la naturaleza y los derechos indígenas, ha sido un activista clave contra la minería en la Amazonía. En 2016 fue perseguido y en 2021 criminalizado por oponerse a las exploraciones mineras en su comunidad. Fue parte del Comité de Defensa Territorial del Bosque Protegido Kutukú Shaimi, del cual el 58% ha sido concesionado para minería. Como líder, lucha por la preservación de la selva amazónica, la defensa de los pueblos indígenas y soluciones sostenibles para frenar la deforestación.

Lolita Piaguaje

Es una destacada líder indígena de la Nación Siekopai en la Amazonía ecuatoriana. Anteriormente se desempeñó como Vicepresidenta de la CONFENIAE y actualmente trabaja como asesora técnica para la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas (ACSA). Está dedicada a la defensa de la selva amazónica y a la preservación del patrimonio cultural de su pueblo. A través de su labor, Lolita se enfoca en proteger las tierras ancestrales de amenazas como la deforestación y las industrias extractivas, y aboga por la integración del conocimiento indígena en la conservación ambiental y la incidencia global
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Jorge Pérez

Líder indígena Murui. Actualmente, es el Presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la organización indígena nacional de la Amazonía peruana. Previamente a ello, completó su mandato como presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (ORPIO), que representa a 50,000 personas de 450 comunidades y 12 pueblos indígenas de la Amazonía peruana.

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Wrayz Perez

Líder de la Nación Wampis con una larga trayectoria en la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas de Perú. Actualmente, es el coordinador territorial de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas en Perú. Posee el título de «Experto en Pueblos Indígenas, Derechos Humanos, Gobernanza y Cooperación Internacional» otorgado por la Universidad Carlos III de Madrid. Es el ex Presidente del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis y también es el Presidente de la Red Latinoamericana de Territorios y Áreas Conservadas por Pueblos Indígenas y Comunidades (TICCA)

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Uyunkar Domingo
 Peas Nampichkai

Líder Achuar de Ecuador, tiene 30 años de trayectoria en el movimiento indígena. Es Presidente de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas y miembro de la CONFENIAE. Cofundó la Escuela Viva de la Amazonía (EVA) en 2023 y la Nación Achuar del Ecuador (NAE), donde fue director de comunicación. También es co-fundador de la comunidad Achuar de Sharamentsa y su proyecto de turismo comunitario, además de ser cofundador de la organización binacional Achuar COBNAEP, que une a Ecuador y Perú.