El actual modelo de desarrollo ha causado graves problemas sociales y ambientales, por lo que es urgente buscar un cambio. Nosotros, desde la Amazonía, queremos inspirar y promover una nueva forma de ver el futuro, basada en la armonía con la naturaleza.
Luego de tres años y medio de intensa investigación y colaboración, nuestra alianza ha dado vida al Plan Biorregional, una hoja de ruta que traza caminos hacia una transición justa para nuestro territorio y el planeta. Este plan propone nueve rutas transformadoras, diseñadas desde la visión indígena para la protección de la Amazonía y la transformación local, nacional y global.
Entre sus principales propuestas destacan la educación ecológica y la salud intercultural, que promueven una nueva relación entre las personas y la naturaleza. Además, incluye el impulso a las economías del bosque, la consolidación de una gobernanza territorial y el desarrollo de estrategias para la conservación y restauración del bosque. El Plan Biorregional no solo aborda la transición energética y la conectividad adecuada para las comunidades, sino que también propone medidas como una moratoria petrolera, buscando redefinir nuestro modelo de desarrollo y priorizando la protección de la naturaleza y los derechos de los pueblos indígenas.
fortalecer las prácticas culturales y conocimientos de los pueblos indígenas como pilares para la gestión autónoma y el bienestar colectivo.
asegurar que todas las acciones y políticas implementadas contribuyan a la protección y restauración de los ecosistemas amazónicos.
impulsar modelos económicos respetuosos con el medio ambiente que generen beneficios equitativos para las comunidades.
Nuestra propuesta promueve alternativas al extractivismo y resalta la importancia de una planificación en armonía con la Naturaleza, basado en un enfoque de derechos y de respeto a los pueblos indígenas.
Con un enfoque colaborativo e integral, trabajamos en soluciones locales que fortalezcan las comunidades y restauren los ecosistemas mediante una economía regenerativa.
Existen alternativas viables que no contaminan bosques ni ríos y que valoran los territorios como espacios vitales para la vida.
Ayuda Directa con Nuestro Fondo de Subvenciones Biorregionales
Fortalecimiento de la Capacidad Institucional, el Liderazgo y la Educación Indígena
Exigiendo Soluciones Sistémicas y Financiación Directa
Defensa de los Territorios
Reconocimiento Legal de los Territorios Indígenas
Reforestación, Restauración y Bosques Comestibles
Monitoreo, Aprendizaje y Evaluación Centrada en los Territorios
Este proceso implica cambios en el uso del suelo, pérdida de bosques y biodiversidad, y genera impactos socioambientales significativos, incluyendo conflictos internos y territoriales debido a la presencia de nuevos actores ligados a proyectos extractivos.
La actividad petrolera también amenaza directamente la salud de las comunidades, debido a la liberación de toxinas al aire a través de la quema de gas (fumarolas) y la contaminación de ríos y suelos causada por derrames recurrentes. Estos daños no solo comprometen la integridad del ecosistema, sino que también ponen en peligro la vida y los medios de subsistencia de los pueblos indígenas que dependen de este territorio.
Asimismo, esta actividad es una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, alterando patrones climáticos como las lluvias y sequías. Según el Panel Científico para la Amazonía, estas alteraciones acercan a la región a un punto de inflexión crítico, donde el bosque tropical podría transformarse en una sábana. Este cambio liberaría grandes cantidades de carbono almacenado, exacerbando aún más el cambio climático y generando consecuencias irreversibles para el equilibrio climático global.
La extracción de minerales conlleva deforestación, contaminación de ríos con metales pesados y pérdida de biodiversidad, afectando tanto la salud del ecosistema como la de las comunidades que dependen de él. Es importante destacar que el impacto de la actividad minera suele ser transfronterizo, afectando no solo a las áreas de extracción directa, sino también a las comunidades ubicadas en territorios aguas abajo.
La minera, además, implica la apertura de carreteras y la creación de asentamientos humanos que alteran las dinámicas sociales y culturales de los pueblos indígenas, generando conflictos internos y territoriales que exacerban las tensiones en la región, entre otras a través de la criminalización de líderes indígenas por la protección de sus territorios y medios de vida.
Por otra parte, en la biorregión de las Cuencas Sagradas existe un incremento de la minería ilegal, lo que provoca enfrentamientos y contextos de alta hostilidad y violencia, amenazando la calidad de vida y la estabilidad de las comunidades. En particular, en Perú, la minería ilegal se concentra en regiones como Cajamarca, Amazonas y Loreto, donde afecta directamente a las Naciones indígenas Ashuar, Wampis y Awajún, además de comprometer las fuentes de agua en una zona clave por su alta recarga hídrica.
Este proceso impacta tanto a nivel local como global, afectando los medios de vida de las comunidades, reduciendo la biodiversidad, alterando los ciclos del agua y contribuyendo significativamente al cambio climático. Además, fomenta prácticas ilegales, exacerba la degradación ambiental e intensifica la crisis social y ecológica en la región.
Es así como el comercio desregulado de productos tropicales, como aceite de palma, caña de azúcar y banano, potenciado por la globalización, agrava esta situación. Este modelo impulsa la expansión de monocultivos y la extracción de maderas de alta calidad, lo que degrada los ecosistemas, genera conflictos territoriales, desplaza comunidades y reduce la resiliencia de los pueblos indígenas.
Un análisis realizado por RAISG entre 2001 y 2020 muestra un incremento significativo de la deforestación en toda la cuenca amazónica. Solo en 2020, la deforestación se elevó más del 34% con relación al año anterior. Este estudio destacó que el 14% de la pérdida total de superficies boscosas – equivalente a 542.581 km²- ocurrió sobre áreas naturales protegidas y territorios indígenas a lo largo de la cuenca amazónica.
Acorde al último estudio de pobreza multidimensional del INEI en Perú, entre 2022 y 2023 más de 596 mil personas ingresaron en situación de pobreza extrema, concentrándose principalmente en las zonas rurales. De manera similar, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Ecuador reportó en junio de 2023 que la pobreza extrema alcanzó el 22,6% en áreas rurales, cerca de 4 veces más que en las zonas urbanas del país.
NO TIENE ACCESO A LA EDUCACIÓN SUPERIOR
La población estudiantil amazónica enfrenta desafíos significativos tanto en el acceso como en las condiciones estructurales necesarias para alcanzar la educación superior. La falta de conectividad y de infraestructura adecuada en los territorios, la lejanía de los centros educativos y las dificultades socioeconómicas afectan gravemente los índices de escolaridad de los jóvenes amazónicos.
De acuerdo al Atlas Socioeconómico de las Cuencas Sagradas y al censo nacional del 2017 en Perú, el 81.2% de las mujeres amazónicas (equivalente a la mitad población indígena) no logra acceder a la educación superior. El 64% no llega a la secundaria y menos de la mitad termina los estudios básicos educativos.
En Ecuador, los intentos de acercar la educación superior universitaria a través de esquemas virtuales mostraron mejoras en 2022, reportando un crecimiento de la tasa bruta de matriculación al 40,88%. Acorde al estudio publicado en la revista Imaginario Social, en 2024 se sigue reportando incremento de estudiantes.
Con base en el Atlas Socioeconómico de las Cuencas Sagradas, cerca del 56% de la población de la biorregión no tiene acceso a servicios de red pública de agua potable, y el 35% obtiene este recurso de los ríos u otras fuentes de agua. Esta carencia de fuentes de agua seguras impactan la calidad de vida de la población amazónica que utilizan el río, muchas veces contaminado, como única fuente hídrica.
En consecuencia, la anemia infantil, las enfermedades diarreicas agudas, las parasitosis zoonótica, las infecciones respiratorias agudas y enfermedades tropicales son problemas de salud recurrentes que causan la muerte de infantes menores de 5 años de edad.
Las mujeres indígenas de la cuenca amazónica sufren discriminación estructural ligada a su condición de género y su origen étnico. En cuestión de cifras, solo el 12% de las mujeres amazónicas logra acceder a un empleo adecuado y perciben, en promedio, un 18% menos que los hombres. Además, el 81% se encuentra en condiciones laborales inadecuadas, exponiéndose a la violencia de género, limitando el ejercicio de sus derechos fundamentales, y restringiendo su acceso a la justicia y la educación.
Es un joven soñador que camina junto a los rukus y ayllus desde la base comunitaria. Su visión es fortalecer a las nacionalidades indígenas tanto dentro como fuera de sus territorios. Uno de sus sueños era convertirse en atleta; también tenía interés en las matemáticas y la antropología. Dejó su territorio para completar sus estudios superiores en la Universidad San Francisco de Quito y luego regresó a su comunidad para continuar trabajando por los pueblos y nacionalidades indígenas. Su recorrido organizativo comenzó en el cantón Arajuno, donde fue elegido presidente de la organización PAKKIRU. La misión de Luis es salvaguardar la selva para una mejor vida, y su visión es trabajar por el bienestar de las comunidades, manteniéndose fiel a sus ideales
Descendiente de las comunidades Chapra, Wampís y Achuar, es presidenta del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Chapra (GTANCH) en Perú. Con 34 años, es socióloga por la Universidad Andina Simón Bolívar y experta en Derechos Humanos, Poblaciones Indígenas y Cooperación Internacional por la Universidad Carlos III de España. Como una de las primeras mujeres líderes indígenas en la Amazonía peruana, también estudia Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Tecnológica del Perú. Es miembro de la junta directiva de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas, donde trabaja en la defensa contra los impactos ambientales y de salud de la extracción petrolera, oponiéndose al proyecto en el lote petrolero 64.
Líder indígena Murui. Actualmente, es el Presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la organización indígena nacional de la Amazonía peruana. Previamente a ello, completó su mandato como presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (ORPIO), que representa a 50,000 personas de 450 comunidades y 12 pueblos indígenas de la Amazonía peruana.
Líder de la Nación Wampis con una larga trayectoria en la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas de Perú. Actualmente, es el coordinador territorial de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas en Perú. Posee el título de «Experto en Pueblos Indígenas, Derechos Humanos, Gobernanza y Cooperación Internacional» otorgado por la Universidad Carlos III de Madrid. Es el ex Presidente del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis y también es el Presidente de la Red Latinoamericana de Territorios y Áreas Conservadas por Pueblos Indígenas y Comunidades (TICCA)
Líder Achuar de Ecuador, tiene 30 años de trayectoria en el movimiento indígena. Es Presidente de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas y miembro de la CONFENIAE. Cofundó la Escuela Viva de la Amazonía (EVA) en 2023 y la Nación Achuar del Ecuador (NAE), donde fue director de comunicación. También es co-fundador de la comunidad Achuar de Sharamentsa y su proyecto de turismo comunitario, además de ser cofundador de la organización binacional Achuar COBNAEP, que une a Ecuador y Perú.