¿Cómo llegan Ecuador y Perú a la Conferencia de las Partes (COP3) del Acuerdo de Escazú?

Por Guisela Loayza para la Alianza Cuencas Sagradas

A puertas de la COP3 del Acuerdo de Escazú que se llevará a cabo entre este 22 y 24 de abril en Santiago de Chile, anotamos los puntos en común a los que se enfrentan las personas y pueblos defensores de la Naturaleza centradas en la situación peruana y ecuatoriana. 

A continuación, algunos datos importantes en torno al Acuerdo Regional sobre el acceso a la información, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales en América Latina y El Caribe, conocido como el Acuerdo de Escazú: Ecuador ratificó este tratado el 21 de mayo de 2020 ante las Naciones Unidas mientras que en Perú, su Congreso de la República, rechazó ratificar el acuerdo hasta en 3 oportunidades, a pesar del papel protagónico que tuvo la Cancillería peruana durante las negociaciones de su contenido y su suscripción. 

Pese a dicha diferencia, los pueblos defensores a través de sus liderazgos más visibles y sus organizaciones se enfrentan en ambos países a similares desafíos y amenazas con pequeños matices en las diferencias. El Estado ecuatoriano ha emitido normas que buscan debilitar el derecho fundamental a la consulta previa y prelegislativa de las naciones y pueblos originarios, entre ellos el Decreto Ejecutivo No. 754 (declarado inconstitucional en noviembre de 2023) y el reciente Manual para la operativización de la Consulta Previa en Minería (marzo de 2024). Asimismo, frente a las reivindicaciones de las naciones indígenas para que el Estado no imponga o revierta la imposición de proyectos extractivos en sus territorios, el Estado criminaliza y acosa judicialmente mediante procesos penales de manera masiva y sistemática, como lo sucedido con más de 200 luchadores sociales y defensores ambientales que participaron en las protestas de 2021. 

Otro ejemplo, en agosto de 2023, se aplicó un referendo nacional que dio como resultado que la ciudadanía ecuatoriana decidiera mantener en el subsuelo el petróleo del bloque 43 ITT que se halla parcialmente al interior del Parque Nacional Yasuní. Hogar de los pueblos indígenas en aislamiento Tagaeri, Taromenane y de otros pueblos en diferente nivel de contacto, colindantes al territorio ancestral de la nación Waorani. A 4 meses de vencer el plazo para cumplir con el resultado del referendo, lo que implica desmantelar las instalaciones petroleras, diferentes voces del Gobierno incluido el Presidente la República manifiestan sus intenciones de no cumplir con el mandato popular. 

En el lado peruano, las personas y pueblos defensores de la Naturaleza se vienen enfrentando a un constante bombardeo de normas que debilitan la institucionalidad ambiental y que fomentan y protegen actividades ilícitas e informales tanto en minería, agricultura ilegal, tala ilegal, entre otros. Las frecuentes y superpuestas crisis políticas se manifiestan crudamente en el desmantelamiento de lo institucional y el debilitamiento de lo ya conquistado en protecciones ambientales y derechos humanos. 

El caso que más resuena, sin ser el único, se refiere a la Ley 31973 (publicada en enero de 2024) la cual formaliza a quienes deforestaron el bosque para instalar cultivos sin cumplir los requisitos exigidos originalmente por la Ley Forestal. Las beneficiarias de esta ley resultan ser grandes empresas de monocultivo (palma aceitera, cacao, café) cuyos procesos administrativos sancionatorios y procesos penales avanzados por el Ministerio Público, pasarían al archivo pues sus actos de depredación han sido convalidados gracias a la Ley 31973. 

En el mismo sentido, los mineros ilegales, conocidos depredadores que han construido cárteles mafiosos, han logrado un lobby importante en el Congreso de la República consiguiendo para sus intereses que se apruebe la Ley 31989 la cual eliminó el límite de tiempo para formalizarse, así como desautoriza a la policía a tomar medidas respecto a la tenencia ilegal de explosivos y otros medios que usan en sus operaciones de extracción delictiva de mineral. De esta forma, las mafias de la minería ilegal seguirán operando sin que la policía nacional pueda tomar medidas al respecto.

Cabe enfatizar que previa a la aprobación de las normas mencionadas, los territorios de los pueblos indígenas se encontraban sometidos a grandes presiones por las invasiones de las actividades ilegales, ilícitas e informales como las mencionadas arriba. Trayendo consigo la pérdida de territorios y las consecuencias nefastas en sus vidas, salud, cultura y la salubridad de los ecosistemas. Además de la persecución y asesinato de comunidades enteras y de los liderazgos más visibles que defienden sus territorios. Y por supuesto, donde las estructuras organizativas no son sólidas entre otros factores, la llegada de los invasores propicia fraccionamientos y conflictos internos, pues se tratan de zonas donde escasean los servicios básicos y oportunidades laborales, viéndose tentados a ingresar a estas economías ilegales. 

Pues bien, con las normas mencionadas, la algidez de la presencia de mineros ilegales, madereros y agricultores informales se incrementará drásticamente, y consigo se elevará la cifra de quienes se ven obligados a huir de sus territorios y sin duda de las y los defensores perseguidos y asesinados. Las organizaciones indígenas y aliados vienen tomando todas las medidas que tienen a su disposición, pero cuando se tratan de estructuras de poder y económicas que han permeado entidades estatales como el Congreso de la República, se enfrentan a una batalla totalmente dispar, donde los mecanismos para recomponer el sistema parecen no funcionar y la impunidad de quienes transgreden vidas, territorios y Naturaleza se vuelve la regla.

A falta de ratificar Escazú, el poder ejecutivo peruano aprobó un Protocolo para defensores, mientras que Ecuador, aún no toma el sendero de la implementación del Acuerdo de Escazú, teniendo en común el desamparo de personas defensoras, sus familias y sus comunidades pues en ningún caso las medidas se concretan en el territorio, principal reclamo al que se refieren en todos los espacios nacionales e internacionales. Por tanto, estas personas deben decidir entre permanecer en sus territorios, arriesgándose a sufrir una grave e irreparable afectación o huir para salvarse, en ambas situaciones las repercusiones y consecuencias resuenan de manera colectiva, en los pueblos indígenas defensores.

Sin duda los Estados como el peruano y ecuatoriano, y en general toda Latinoamérica, tienen una gran deuda para garantizar en los territorios, que se concreten medidas de protección efectivas para quienes prestan una labor invaluable de defensa de la Naturaleza y los derechos humanos. Lo cual debe ir de la mano de manera imprescindible, con la adopción de medidas por parte de los Estados para prevenir y erradicar las causantes de las amenazas, es decir, lograr la prevención del ingreso o el destierro efectivo de las actividades ilícitas, irregulares e incluso de toda actividad extractiva, impuesta de manera arbitraria e inconsulta en los territorios indígenas. Muchas organizaciones indígenas han observado que precisamente Escazú y sus mecanismos para hacerlo efectivo, son valiosos y fortalecen derechos pero sin conseguir plasmar cómo se hará efectiva la protección.

Fotografía:

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Kim Chaix

Supervisa las actividades clave de recaudación de fondos y comunicaciones de RFUS, liderando alianzas estratégicas y nuevas iniciativas. Anteriormente, fue Director de Virunga Fund, dedicada a la protección del parque nacional más antiguo de África, y fundó The Charcoal Project, centrada en proporcionar combustibles y tecnologías sostenibles en África subsahariana. Su carrera comenzó como productor de noticias y realizador de documentales de vida silvestre.

Belén Páez

Es especialista en Cambio Climático, la Amazonía y los derechos de los pueblos indígenas. Es Presidenta de la Fundación Pachamama y Coordinadora del Programa de Financiamiento Climático y Biodiversidad. Con 25 años de experiencia, ha liderado programas en economías forestales, ecoturismo, energías renovables, conservación de ecosistemas, derechos colectivos, justicia climática y salud materna e infantil. Es miembro de la junta de Protection International PI, el Fondo Ambiental Nacional de Ecuador FIAS, y del Science Panel for the Amazon SPA. Fue incluida en 2021 y 2024 en la lista de Los 100 Latinos Más Comprometidos con la Acción Climática.

Luis Canelos

Es un joven soñador que camina junto a los rukus y ayllus desde la base comunitaria. Su visión es fortalecer a las nacionalidades indígenas tanto dentro como fuera de sus territorios. Uno de sus sueños era convertirse en atleta; también tenía interés en las matemáticas y la antropología. Dejó su territorio para completar sus estudios superiores en la Universidad San Francisco de Quito y luego regresó a su comunidad para continuar trabajando por los pueblos y nacionalidades indígenas. Su recorrido organizativo comenzó en el cantón Arajuno, donde fue elegido presidente de la organización PAKKIRU. La misión de Luis es salvaguardar la selva para una mejor vida, y su visión es trabajar por el bienestar de las comunidades, manteniéndose fiel a sus ideales

Jamner Manihuari

Líder indígena de Perú, activo en la defensa de los derechos indígenas y ambientales. Es vice coordinador de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), que representa a más de 500 grupos indígenas en nueve países. Anteriormente, fue presidente de la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI-SL), donde promovió la protección de los territorios amazónicos frente a la minería ilegal y la explotación de recursos. Su liderazgo se enfoca en fortalecer la unidad institucional y enfrentar las amenazas ambientales en la Amazonía.

Olivia Bisa

Descendiente de las comunidades Chapra, Wampís y Achuar, es presidenta del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Chapra (GTANCH) en Perú. Con 34 años, es socióloga por la Universidad Andina Simón Bolívar y experta en Derechos Humanos, Poblaciones Indígenas y Cooperación Internacional por la Universidad Carlos III de España. Como una de las primeras mujeres líderes indígenas en la Amazonía peruana, también estudia Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Tecnológica del Perú. Es miembro de la junta directiva de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas, donde trabaja en la defensa contra los impactos ambientales y de salud de la extracción petrolera, oponiéndose al proyecto en el lote petrolero 64.

Elaine Shajian Shawit

Líder de la nacionalidad Awajún en la Amazonía peruana y actualmente preside la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas de San Lorenzo (CORPI SL). Es la primera mujer en ser presidente de una base regional de AIDESEP. Anteriormente, fue presidenta de la Organización Regional de Pueblos Indígenas de Alto Amazonas (ORPASI). Ha trabajado en la defensa de los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas en las provincias de Datem del Marañón y Alto Amazonas, en Loreto, Perú, enfrentando diversos problemas territoriales, incluyendo los impactos de la actividad petrolera en la Amazonía.

José Esach

Presidente de la CONFENIAE y miembro de la nacionalidad Shuar. Defensor de la naturaleza y los derechos indígenas, ha sido un activista clave contra la minería en la Amazonía. En 2016 fue perseguido y en 2021 criminalizado por oponerse a las exploraciones mineras en su comunidad. Fue parte del Comité de Defensa Territorial del Bosque Protegido Kutukú Shaimi, del cual el 58% ha sido concesionado para minería. Como líder, lucha por la preservación de la selva amazónica, la defensa de los pueblos indígenas y soluciones sostenibles para frenar la deforestación.

Lolita Piaguaje

Es una destacada líder indígena de la Nación Siekopai en la Amazonía ecuatoriana. Anteriormente se desempeñó como Vicepresidenta de la CONFENIAE y actualmente trabaja como asesora técnica para la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas (ACSA). Está dedicada a la defensa de la selva amazónica y a la preservación del patrimonio cultural de su pueblo. A través de su labor, Lolita se enfoca en proteger las tierras ancestrales de amenazas como la deforestación y las industrias extractivas, y aboga por la integración del conocimiento indígena en la conservación ambiental y la incidencia global
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Jorge Pérez

Líder indígena Murui. Actualmente, es el Presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), la organización indígena nacional de la Amazonía peruana. Previamente a ello, completó su mandato como presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente (ORPIO), que representa a 50,000 personas de 450 comunidades y 12 pueblos indígenas de la Amazonía peruana.

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Wrayz Perez

Líder de la Nación Wampis con una larga trayectoria en la defensa de los derechos colectivos de los pueblos indígenas de Perú. Actualmente, es el coordinador territorial de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas en Perú. Posee el título de «Experto en Pueblos Indígenas, Derechos Humanos, Gobernanza y Cooperación Internacional» otorgado por la Universidad Carlos III de Madrid. Es el ex Presidente del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis y también es el Presidente de la Red Latinoamericana de Territorios y Áreas Conservadas por Pueblos Indígenas y Comunidades (TICCA)

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Uyunkar Domingo
 Peas Nampichkai

Líder Achuar de Ecuador, tiene 30 años de trayectoria en el movimiento indígena. Es Presidente de la Alianza Cuencas Sagradas Amazónicas y miembro de la CONFENIAE. Cofundó la Escuela Viva de la Amazonía (EVA) en 2023 y la Nación Achuar del Ecuador (NAE), donde fue director de comunicación. También es co-fundador de la comunidad Achuar de Sharamentsa y su proyecto de turismo comunitario, además de ser cofundador de la organización binacional Achuar COBNAEP, que une a Ecuador y Perú.