Por Lorena Mendoza Egúsquiza
Esta semana inició distinta en Unión Base, lugar de la sede de la Escuela Viva de la Amazonía (EVA). No se había puesto el sol aún pero las aves ya avisaban “hay casa llena”. El círculo de encuentro en la escuela nunca antes había sido tan grande en las guayusas celebradas, y es que fueron más de 100 almas entre egresado, nuevos estudiantes, técnicos y líderes quienes reunieron sus espíritus para unirse al llamado de los sabios y compartir las ansias del encuentro o del conocer para quienes recién llegaban a EVA por primera vez.
Entusiasmo, un poco de nervios y timidez. Así suelen sentirse los primeros encuentros entre tantos jóvenes que llegan a la Escuela. Y es que, como una de las mejores estudiantes de la promoción 2025 contó: “llegamos sin saber quienes éramos y ahora somos una familia”.


Eso es EVA: la unión del sueño y los saberes de los sabios con la fuerza y la vitalidad de los jóvenes. Una apuesta indígena por la educación intercultural, por preservar el saber, por mantener la conexión de la sangre con el territorio, por defender lo colectivo. Todo ello con la clara premisa del respeto a la Madre Naturaleza, y de entender que sus bienes son espíritus que han habitado junto a los pueblos indígenas por milenios.
Transcurrió el lunes y la hora de la ceremonia llegó. El equipo técnico de la escuela, junto a compañeros de la CONFENIAE, realizó un gran despliegue logístico para tener todo listo e iniciar la clausura 2025. Uno a uno, los estudiantes de la promoción de egresados pasaron a recoger sus diplomas. Llenos de risas se saludaron hasta el momento de los reconocimientos. Fueron dos mujeres quienes lograron destacar como las mejores estudiantes: Una joven Kichwa, perteneciente a PAKKIRU, y una joven Awajún, delegada de la Nación Awajún en Perú.

“Somos parte de un tejido vivo […] estoy muy emocionada por ser parte de la escuela. La selva enseña con palabras, enseña con presencia, con el rumor del río, con la paciencia del árbol. El que aprende a escucharla, aprende a conocerla, tomado del libro Sinji, Sabiduría de la Amazonía.”
Noa Illañez Griselda Yoshira, Pueblo Kichwa de Canelos – PAKKIRU
“A la nueva promoción quiero decirles que están listos para enfrentar al mundo con valentía y convicción.”
Candy Janet Shajiam, del pueblo Achuar, GTAA

Las palabras de las jóvenes resonaron entre los asistentes, recordando la importancia de los espacios de educación autogestionados por los propios pueblos y nacionalidades indígenas. Es allí donde se sostiene el proceso de defensa que se viene construyendo desde los territorios desde hace décadas.
Domingo Peas, Zenaida Yasacama, Valerio Grefa y Wrays Pérez, algunos de los líderes indígenas de nuestra Alianza y la CONFENIAE presentes, escucharon con orgullo.

“Esta escuela no es solo formar a jóvenes, sino es que ellos se integran a este grupo de luchadoras y luchadores para seguir protegiendo el bosque y seguir existiendo en ella. La que da vida al mundo, eso es EVA”,
Wrays Pérez, Vicepresidente de ACSA
“Estamos aquí orgullosos de tener 112 ex-alumnos. Muchos son presidentes, son líderes de sus comunidades, conectando el mundo de los sabios con la modernidad”
Valerio Grefa, Dirigente de Educación de la CONFENIAE


Este nuevo año son 56 nuevas almas quienes se suman a las aulas de EVA. 13 entre representación de las bases de AIDESEP y las naciones indígenas nor peruanas y 43 como parte de la CONFENAIE. Con ellos, el número se acerca a casi dos centenares de jóvenes fortalecidos y capacitados para enrumbar el futuro del trabajo dirigencial de las organizaciones indígenas de la Biorregión de las Cuencas Sagradas. Una apuesta de nuestra Alianza, por forjar un futuro propio, escrito y construido desde la visión de los sabios y cultivado con el trabajo colectivo de quienes creen en la fuerza de esta Alianza.