Por el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas

Por el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas

Escribe: Gianella Sánchez, joven del pueblo indígena Shipibo – Konibo y parte del Staff de la Alianza Cuencas Sagradas

Créditos: Archivo fotográfico de AIDESEP

El pasado 6 y 7 de octubre se desarrolló en Lima el Segundo Encuentro de Autonomías Indígenas, un encuentro liderado por la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana – AIDESEP, que congregó a líderes y lideresas indígenas de diferentes regiones de la Amazonía, dirigentes de 15 Gobiernos Territoriales Autónomos (GTA) y también a dirigentes de la Cuenca Amazónica. Luego de dos días de un amplio diálogo y debate en el que se compartieron experiencias, reflexiones y desafíos de los diferentes procesos de autogobierno indígena en la Amazonía, este histórico evento logró finalizar con importantes acuerdos y conclusiones para continuar fortaleciendo los procesos de consolidación territorial en Perú. 

Para poder entender los procesos de autogobierno indígena es importante ampliar nuestra visión a una visión histórica y recordar que para los pueblos indígenas el 12 de octubre marcó el inicio de la colonización, un proceso que llevó a la opresión, la explotación, la violencia, la desaparición de muchas culturas indígenas y la pérdida de territorios. Los pueblos indígenas que resistieron a la colonización y explotación, se han visto reducidos a comunidades, mientras que los pueblos indígenas son expresión de la autonomía política con identidades propias, la figura legal de las comunidades nativas es resultado de la dominación colonial y republicana.

En un llamado a recuperar el derecho ancestral y el derecho histórico a la libre determinación de los pueblos indígenas, surge la necesidad de consolidarse como gobiernos autónomos de pueblos indígenas, no como un nuevo modelo, sino que se trata de una decisión para contrarrestar la imposición del modelo colonial y republicano, y recuperar nuestro autogobierno ancestral.  

Para los pueblos indígenas el territorio es un elemento fundamental para preservar nuestra identidad, cultura y garantizar nuestra subsistencia, además, desde nuestra visión el territorio tiene múltiples dimensiones que van más allá de lo geográfico. El territorio tiene un significado cultural y espiritual profundo, ahí se encuentran sitios sagrados y lugares importantes que se relacionan con la cosmovisión y la espiritualidad indígena. Mantenemos una relación de interdependencia, el territorio nos brinda lo esencial para vivir y nos permite tener un espacio para habitar y vivir en el territorio, siendo fundamental para la transmisión intergeneracional de conocimientos y tradiciones.

Frente a un contexto de creciente violencia y permanentes amenazas por el avance de múltiples actividades legales y economías ilegales en la Amazonía, la consolidación de gobiernos autónomos de pueblos indígenas para proteger sus territorios integrales se presenta como una necesidad y estrategia de supervivencia y resistencia que se origina en el derecho histórico a la libre determinación de los pueblos indígenas.

Para avanzar en esa visión se debe impulsar un proceso de construcción de autonomías indígenas, de acuerdo a la particularidad y desafíos de cada pueblo, incluyendo las estrategias, etapas y prioridades, en paralelo o antes de la cuestión territorial, de acuerdo a los diferentes contextos y necesidades de los pueblos indígenas. Por otro lado, también se debe promover pasantías a los territorios de los pueblos que se encuentran consolidándose como autogobiernos indígenas, permitiendo el intercambio de experiencias y conocimientos en torno a los procesos ya iniciados en otros países de la cuenca amazónica.  

El goce efectivo del derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas es un reto pendiente, es esencial comenzar a cambiar el paradigma legal impuesto de comunidades nativas por el de pueblos y naciones indígenas. Este proceso debe desarrollarse de acuerdo al contexto y necesidad de cada pueblo y debe contar con el respaldo de los movimientos y organizaciones sociales y cooperación internacional, ya que representa una alternativa eficaz y sostenible para proteger las cuencas sagradas amazónicas y evitar su destrucción.